Te necesito... y al decirlo, se me eriza la piel.
Y lo repito: te necesito papá.
Te extraño. A veces mirar el cielo se me hace difícil ¿sabés? Ayer estuviste llorando... ¿por qué papi? ¿Qué es lo que te tiene mal? Te extraño, te amo.
Quiero abrazarte, hasta que se me acabe el aire.
Cierra los ojos. Oh, de acuerdo... ya lo has hecho. ¿Podrías abrirlos?
¿Podrías mirarme? Mírame.
Estoy aquí.
Quiero que me veas crecer.
Te extraño. Ver fútbol no es lo mismo sin tus gritos y tus puteadas.
Hoy realmente te necesitaríamos acá papá.
Aunque luego te terminase doliendo la cintura como a mamá y a mi.
¿Te acordás de ellos?
Bueno... los amo.
El día que debía ser tuyo, lo terminé bien gracias a ellos.